Dormimos divinamente, te despiertas con los ruidos de la naturaleza, los caballos, los pajaritos, las vacas, la brisa de la mañana en fin todos juntos arman un coro celestial que te hace despertar enérgico y dispuesto a salir a la aventura que te espera. José González, nuestro guía llegó puntual a buscarnos, luego de un buen desayuno salimos rumbo al parque Dinira, esta bastante cerca, dejas el carro en la vía y penetras en la montaña que abre un camino rumbo a la Cueva de la Pionia, en el camino consigues de todo desde una vaca que luego de espantar a mis citadinos hijos continúo su camino como si nada, hasta enormes vestigios de coral, que según nos explica José hablan de que esto en algún momento formó parte del mar, rocas que parecieran ser volcánicas, petroglifos, en fin innumerables partes de una gran historia por contar, llegamos a la entrada de la Cueva, nos preparamos para entrar a un recorrido de aproximadamente una hora, nos repartimos las linternas y los niños y nos fuimos a recorrerla, es interesantemente maravillosos este recorrido, no hace falta ser un atleta ni un valiente para esta travesía, pero de verdad te sumerge en otro mundo sales de nuevo al aire libre sintiéndote el mas audaz aventurero y sin miedo a nada bajamos de nuevo la montaña esta vez con rumbo a la cascada del vino.