Los Roques… Recorriendo los Cayos.

Por: Vicky Herrera de Díaz

Abogado venezolana

Turista en formación

Amante de los Viajes

Madre de 5 varones venezolanos

Esposa enamorada de Adolfo Díaz

Debo confesar que desde que supe que iríamos a Los Roques, la ansiedad se apoderó de mi, si hay un destino en el mundo que siempre me ha entusiasmado conocer, es Los Roques, lo había descrito muchas veces, había hablado tanto de él, con desmesurado orgullo me desvivía describiendo su belleza sin igual, mis palabras se inspiraban en ese anhelo por conocerlo, en las experiencias de otros y en tantas imágenes hermosas que consigues por doquier. En mis conversaciones no era difícil dibujarlo con palabras, imaginaba sus aguas azules, sus arenas blancas,  mi imaginación volaba y a mi parecer bastaba para completar lo que pensé podrían ser simples detalles desconocidos para mi.

Amanecimos en el aeropuerto para tomar el primer vuelo de Albatros rumbo a Los Roques desde Maiquetía, el avión es relativamente pequeño, tiene capacidad para 12 pasajeros,  pero es totalmente cómodo, las frecuencias de vuelo de Albatros te permiten combinar tu itinerario de acuerdo a tus planes de viaje. Puedes ir por un día  tomando un vuelo muy temprano y regresando al final de la tarde, o quedarte las noches que necesites, procurando combinar los horarios a conveniencia del disfrute del destino; la verdad cualquiera de las opciones son totalmente válidas, el vuelo dura a penas 40 minutos y generalmente son muy puntuales en sus salidas, lo que te garantiza el aprovechamiento de cada minuto en el paradisiaco archipiélago.

En lo que al equipaje se refiere, Albatros permite 1 pieza de 10kg. Y esto es una política similar en todas las líneas aéreas que prestan servicio a Los Roques, de cualquier manera no necesitas llevar mucho, traje de baño para el día y algo lindo y cómodo para las noches, bronceador, protector solar y repelente, eso es lo infaltable en tu maleta.

Inició el vuelo, y mis nervios apuntaban a terribles sensaciones durante el viaje debido al tamaño del avión, pero no fue así, el trayecto resultó plenamente relajado se te pierde la mirada entre tanto mar y cielo, hasta que de sorpresa aparece una imagen que emociona la vista y te pone el corazón a palpitar a toda velocidad, como si de un oasis en el mar se tratara aparece ante tu vista Los Roques, en pleno mar, se abre un espacio color turquesa de increíble belleza, los matices de azules te preparan el alma para lo que estas a punto de ver.

El avión aterriza y con total amabilidad se despiden los pilotos  de Albatros, para dejarnos en manos del personal de la Posada que viene por nosotros, salimos de la pista y entramos a las calles de arenas, rodeadas de  coloridas casas, luego de hacer los trámites de rigor nos dirigimos a la Posada Mediterráneo, donde nos recibe Carlos Hernández y su equipo de trabajo, quienes con todo detalle describen cada una de las cosas que podemos hacer, son solo 2 días así que sin perder tiempo decidimos tomar un paseo hasta Cayo de Agua, una de las islas mas lejanas.

Dejamos nuestras cosas y salimos directo al embarcadero para tomar el peñero que nos llevaría al paseo elegido, mi ansiedad ya se hacia evidente, desde el Gran Roque no divisas los azules maravillosos que veíamos desde el avión, hay una laguna de aguas un poco oscuras y el embarcadero tiene una playa hermosa, pero nada que comparar con lo que ves desde el avión durante el trayecto. Nos subimos a la lancha y comenzó nuestro recorrido de la mano de José y Raulsin, atravesamos aguas de azul intenso y profundo por unos minutos hasta que de pronto nuevamente pero ahora muy de cerca comenzamos a surcar aguas color turquesa, que en matices perfectos cambiaba su tonalidad, por momentos se veían los secretos del mar al descubierto ante tanta transparencia, por momentos se volvía azul oscuro y volvía a cambiar, el recorrido es de aproximadamente 50 minutos alucinantes entre la variedad de azules y el olor del mar, se hacen cortos, y sin lugar a dudas vale la pena.

Llegamos a Dos Mosquises, un cayo en el que la Fundación Científica Los Roques se ha establecido para cuidar y proteger algunas especies marinas en peligro, como es el caso de las Tortugas Caguama, en un proceso delicado y cuidadoso, observan y acompañan los huevos dejados en la arena hasta el nacimiento,  una vez que nacen las dejan arrastrarse hasta la orilla del mar para que sus cordones umbilicales sanen y las hembras fijen este lugar en su memoria, por que algún día volverán allí; luego se las llevan para protegerlas y enseñarles a cuidarse y a huir de su peor enemigo, el hombre. Tienen variedad de especies bajo su resguardo y a la vez se ocupan de divulgar y explicar lo que hacen  a quienes los visitamos, nos atendió Chicho y con total soltura y dominio del tema nos contó todo lo que necesitábamos saber y respondió nuestras preguntas, esta fundación se ocupa de velar porque parte de la vulnerable belleza de este archipiélago se mantenga intacta, es increíble que un trabajo tan noble y tan importante no tenga la posición y la relevancia que merece, se hace evidente la escases de recursos pero mas notable aun es el cariño con el que hacen su trabajo,  nos fuimos maravillados a seguir nuestro recorrido.

Nuestra siguiente parada, nada mas y nada menos que la 5ta playa mas hermosa del mundo según el 2016 Travelers Choice, elegida por la comunidad de TripAdvisor dentro de las 10 mejores playas del mundo, y con toda razón, en Cayo de Agua, consigues la playa con la arena mas blanca que jamás hayas visto, sus aguas son absolutamente cristalinas,  la combinación de la arena con el mar te enceguece literalmente, los tonos que refleja son colores difíciles de describir,  cayo de agua tiene un encanto particular adicional, un banco de arena que une dos extremos de la isla y en el que confluyen corrientes opuestas del mar, desde enero hasta julio aproximadamente, puedes ver el banco de arena y caminarlo sin dificultad, en esta época del año el banco de arena esta allí, pero lo cubre en buena parte el mar con corrientes que se unen y que hacen la travesía un poco mas complicada pero igualmente imperdible, al llegar al otro lado debes seguir por el extremo izquierdo para llegar al faro y tomar las mejores fotos, por la ubicación del cayo en esta parte se hacen algunas olas y es todo un espectáculo para la vista y toda una aventura para quienes se animan a disfrutarlas.

Seguimos nuestro recorrido pasando por Carenero, para seguir a Sarqui donde si tienes un poquito de paciencia puedes ver tortugas libres nadando a tu lado, de allí a Crasquí donde hay algunos restaurantes donde puedes parar a comer un deliciosos ceviche, dimos una vuelta por Rabusqui donde abundan las estrellas de mar, que puedes ver desde arriba o nadar para acercarte a ellas sin sacarlas del agua para conservar intacta su vida, el agua es tan cristalina que sin hacer mucho esfuerzo puedes ubicarlas, pasamos por cayo Pirata y  finalmente ya de regreso, un poco antes de llegar al Gran Roque, nos detuvimos en Cayo Muerto, un banco de arena en medio del mar en el que puedes planear un almuerzo privado y romántico o simplemente un rato de soledad en medio del mar.

Regresamos a la Posada, enamorados de tantas imágenes deslumbrantes, felices de haber recorrido tantos lugares impactantes, tantos azules indescriptibles, con el olor a mar impregnado en la piel y los ojos aun encandilados  de tanto sol y tanto mar, llegamos a Mediterraneó donde nos recibieron con una refrescante bebida acompañada de una deliciosa merienda, justo lo necesario para recuperar energías y salir de nuevo a contemplar algo imperdible en Los Roques el atardecer… Nos sentamos en un lugar privilegiado frente a la playa, un sitio encantador llamado  Bora del Mar,   un pequeño restaurante y posada ubicado perfectamente frente al mar, en primera fila para ver el mejor atardecer del mundo, nos atendieron con suprema amabilidad, al punto que de querer tomar un café cambiamos a un par de mojitos que disfrutamos sin perder de vista ese mágico momento en que el sol se oculta detrás del mar, pintando de dorado todo a su paso y dando la bienvenida a la noche llena de estrellas.

Para salir a caminar por el pueblo después de un día de playa, es importante usar mucho repelente, los mosquitos pueden estropear el recorrido, otro aspecto importante, en mi caso quise descansar un poco de la arena y agradecí el haberme llevado zapatos cerrados que impidieran el paso de la arena mientras caminábamos en la noche, al llegar a la posada solo los sacudí un poco y listo no había señales de arena, si no resulta inconveniente para ti, entonces felizmente puedes andar hasta descalzo si es de tu preferencia, nada te lo impide.

Las cenas en la Posada Mediterráneo se sirven en la terraza, con una suave música de fondo nos dispusimos a disfrutar de un menú dirigido compuesto por una entrada fría, una entrada caliente, un plato principal y un fabuloso postre, luego pasamos a tomarnos un delicioso coctel con vista a las estrellas en la sofisticada privacidad de la terraza, conversamos hasta que el cansancio nos venció y nos dispusimos a retomar energías para nuestro segundo día en Los Roques.

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Fotografías: Adolfo Jesús Díaz

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