LOS ROQUES Al Amanecer…

Por: Vicky Herrera de Díaz

Abogado venezolana

Turista en formación

Amante de los Viajes

Madre de 5 varones venezolanos

Esposa enamorada de Adolfo Díaz

Nos comentaron que la mejor vista del Gran Roque la ofrecían lo alrededores del Faro, su privilegiada ubicación en el punto mas alto de la isla permite divisar una panorámica completamente hermosa e inolvidable, según nos lo describieron varios conocedores de la zona. Pensando en no desperdiciar ni un solo minuto de este viaje, planeamos nuestra salida desde la noche anterior para salir bien temprano, el Faro queda a 30 minutos de la posada, el pueblo es súper seguro a toda hora, sin embargo temíamos no encontrar el camino y perdernos el amanecer, así que preguntamos en la posada si alguien podía acompañarnos, y sin pensarlo Carlos el gerente de la posada se ofreció a llevarnos, a las 5 de la mañana estábamos en la recepción y ya nos esperaba un delicioso café recién colado  listo para terminar de despertarnos antes de salir.

Emprendimos camino hacia el Faro, la ruta esta bien marcada, son aproximadamente unos 2 kilómetros subiendo, llegamos justo a tiempo para ubicarnos y hacer unas buenas tomas, pero es muy difícil captar tanta belleza, los colores del cielo y su reflejo en el mar, la calma y la inocencia que transmite la imagen del pueblo desde las alturas, la tranquilidad en la soledad de sus calles, el contraste de sus coloridas casas con todo lo que ves alrededor, de verdad es algo inolvidable, la brisa impetuosa que te hace cerrar los ojos y la enorme necesidad de mantenerlos abiertos para no perder ningún detalle, es demasiado para una simple cámara, se te regocija el alma y te hinchas de orgullo por este país hermoso, noble, generoso, que no deja de sorprendernos, provoca llorar de ternura, hay tanto que ver, tanto que mostrar, por nada del mundo me perdería otro espectáculo como este, los amaneceres y atardeceres de Los Roques son dignos de ser contemplados con toda la calma necesaria, y lo mejor de todo son gratis.

El Gran Roque, tiene una población de aproximadamente 3.100 personas, en algún momento formó parte del estado Vargas, hoy es el Territorio Insular Francisco de Miranda, cuenta con una autoridad única encargada de velar por su población y actividad, Los Roques disfruta de una pluralidad cultural muy variada, los niños son de piel dorada o morenitos, muchos con cabellos claros de tanto sol, hay familias completas de extranjeros que dejaron de serlo, en algún momento estuvieron de visita y quedaron enamorados de tanta belleza que decidieron quedarse a hacer vida en Los Roques, e hicieron de esta su tierra, su casa. La gran mayoría de los posaderos y comerciantes tienen muchos años haciendo vida en el archipiélago, los pescadores de diferentes lugares, en especial de la isla de Margarita tienen un espacio en Los Roques, las principales actividades son la pesca y el turismo, ambas osas las hacen con absoluto esmero, todos se conocen y el ambiente es de cordialidad.

Para hospedarse hay de todo un poco, procurando organizar los servicios que prestan, se han dividido las posadas en básicas, estándar y superiores, prácticamente todas en armonía con el ambiente de la isla, las decoraciones van estrechamente vinculadas con los blancos,  azules y turquesas, ornamentados con elementos propios de la naturaleza, especialmente  del mar, con grandes ventanales y espacios abiertos a la entrada del sol y la brisa marina. Los lujos se relacionan con lo que podría ser elemental en cualquier otro lugar, pero no en los roques, aire acondicionado, agua permanente incluso con variación de temperatura, por ejemplo, son parte de las exclusividades propias de una posada superior,  hay que ambientarse con el entorno, con su sencillez y su originalidad, para disfrutar al máximo este destino, hay que entender lo que cuesta ofrecer cada uno de estos detalles en un lugar como este, nada fácil cuando hay tanto por hacer, paneles solares que no funcionan, plantas eléctricas sin conectar o plantas desalinizadoras en la espera de su instalación, aún así el servicio amable cálido y cordial son la principal bandera, gente dándolo todo por ver a un turista feliz, personas infinitamente sencillas y serviciales dispuestas a ofrecer siempre la mejor respuesta con la mas agradable sonrisa, conforman el mas sólido pilar de este hermoso destino.

El funcionamiento de Los Roques es muy particular, durante el día se asume que los turistas están en los cayos, de manera que si quieres comer algo distinto o en un lugar en particular, es imprescindible avisarlo previamente para contar con los preparativos necesarios, es un destino para planificarse incluso antes de viajar, hay grandes cosas para hacer, puedes bucear, hacer snorkel, paddle, kitesurf, skysurf, nadar, almorzar románticamente en un cayo solitario o cenar en un velero fondeado frente al Gran Roque, degustar los platos más exóticos, en fin, cumplir cualquier sueño o anhelo, todo es posible, pero la planificación juega un importante papel para lograr un viaje ideal, de no hacerlo corres el riesgo de no contar con el personal en la isla, conseguir que el lugar que deseas visitar esta cerrado o no encontrar lo necesario para llevar a cabo tu solicitud, muchas cosas y muchas personas vienen de otros lugares a prestar su servicio acá de manera que no es un imposible satisfacer al cliente, pero es necesaria la planificación previa para lograr lo deseado.

En nuestro segundo día de recorrido, tomamos la ruta que usualmente hacen quienes salen desde el Gran Roque, fuimos a Francisqui, donde la variedad de azules se divisa desde la arena, las gaviotas Guanaguanare están por todas partes y tan felices de verte que te acompañan durante toda la permanencia en el cayo, en la parte posterior de la isla hay una zona de buceo que llaman la piscina, tiene 15 metros de profundidad, si eres arriesgado y te atreves “Conejo” que es la persona a cargo del lugar te acompaña a practicar Snorkel con el equipo necesario y su asesoría personalizada, se encuentra allí permanentemente y ofrece sus servicios amablemente a los turistas que llegan, hay un restaurante que en temporada exhibe las langostas que puedes degustar si es tu elección, los lancheros instalan para tu disfrute un toldo y las sillas necesarias, y la posada, generalmente,  incluye una cava con bebidas y refrigerios dulces y salados para pasar el día en la playa, nosotros pedimos pasar la mañana allí y luego a medio día nos trasladamos a Madrisqui, otro cayo cercano de aguas azul turquesa intenso, en la cual tienen residencia algunas importantes familias de la sociedad venezolana y ha sido visitada por grandes celebridades entre las cuales se encuentra el Rey de España, allí pasamos un poco mas de dos horas antes de volver a la posada para arreglarnos antes del retorno a casa.

Hay cosas que no puedes dejar de hacer en Los Roques, ver el atardecer o el amanecer, disfrutar de la brisa del mar salpicando en tu rostro mientras te trasladas a los cayos, alimentar la vista con los matices de colores, respirar profundo y llenar los pulmones con el olor del mar, comer productos frescos recién tomados del océano, disfrutar de la brisa y del sol, llevarte tu basura y la que puedas de los cayos, la marea trae basura de otros lugares, después de tanta maravilla junta lo menos que podemos hacer es dejar todo impecable antes de irnos, lleva contigo al menos una bolsa grande para traerte todo lo que puedas de las playas que visitas.

Antes de irnos nos despedimos de quienes se tomaron la responsabilidad de hacer estos dos días tan especiales, Jesús, Joel y tantos otros. Carlos nos acompañó hasta la pista, hablamos mucho, nos identificamos tan plenamente en lo sencillo y lo complejo, en los sueños, en esa idea de construir un país mejor, cuando sales de un destino tan perfectamente paradisiaco y te despide gente joven con tanta esperanza, con tantos sueños con tantas ideas bonitas por consolidar, con tanto trabajo arduo por hacer, con tanto esmero en la mirada, en las acciones, no te queda mas que creer y seguir creyendo, todos y cada uno de los días en que es posible… hay destinos que inspiran y te hacen alucinar, te llenan el alma de fe y de esperanza, pero cuando mas allá de los paisajes hermosos que ves, conversas, te tomas el tiempo y  conoces a su gente, sientes que mas que fe es una certeza, una confirmación de que este país es grande, hermoso y tiene muchísimo para dar.

Un buen libro o un buen viaje, se comienza con inquietud

y se termina con melancolía…

José Vasconcelos

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Fotografías: Adolfo Jesús Díaz

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